Un afroestadounidense condenado a muerte por un doble asesinato recibió el jueves una inyección letal en Oklahoma, convirtiéndose en el primer preso ejecutado en 2022 en Estados Unidos.
El estado sureño «llevó a cabo la ejecución de Donald Grant sin complicaciones a las 10H16 de esta mañana» (16H16 GMT), escribió su fiscal general, John O’Connor, en un comunicado de prensa publicado en Facebook.
El hombre de más de 40 años, cuyas últimas palabras fueron apenas inteligibles, sucumbió tras la inyección de tres sustancias en la penitenciaría de McAlester.
Este cóctel ha sido acusado de causar un sufrimiento insoportable a los convictos, algo prohibido por la Constitución de los Estados Unidos.
A fines de octubre, un recluso fue sacudido por convulsiones y vomitó repetidamente después de la primera inyección.
Nada de eso sucedió el jueves, informaron testigos de la ejecución en una breve conferencia de prensa.
En 2001, Grant, entonces de 25 años, robó un hotel para pagar la fianza de su novia encarcelada.
Durante el ataque, abrió fuego contra dos empleados del establecimiento, matando a uno instantáneamente y rematando al otro con un cuchillo, según documentos judiciales.




