«Tuve 18 hijos; cuando uno hablaba otro ya gateaba”

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Casi dos docenas de partos normales marcaron la vida de doña Dominga Cañete, la luqueña que dio a luz durante 28 años sin parar. En el Día de las madres paraguayas celebra la vida de su gran familia.

En la villa «O» de Luque vive Dominga Cañete viuda de Ortiz, una súper madre que dio a luz a lo largo de 28 años. El nombre de la zona nada tiene que ver con el Club Olimpia y todo con la numerosa familia de la abuela de 91 años que hoy celebra el día de las madres con sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

«Buen día, mba´éichapa. Soy Dominga, tengo 91 años y 18 hijos», sonríe la reproductora ejemplar. «Vení acá mamá», dice Águedo, su octavo hijo. A lo que responde: «Espera que me está sacando foto».

A Doña Dominga las canas le sobran como los hijos y la gracia al caminar. Es madre de Francisco, Pedro, Benjamín, Marcelina, Vicenta, Nicolás, Dominica, Águedo, Rolando, Otilia, María Roque, Máximo, Claudio, Fermín, Irma, Eva Elvira, Eusebio e Isidro.

Su estreno maternal fue a los 20 años. En 1942 nacía Francisco. En 1970 su último hijo Isidro. «Che memby ojo’a’aripa. Petei opoñy ha otro opi’a jeýma», dice al indicar que cuando uno de sus hijos gateaba, el otro ya hablaba.

La calle donde vive lleva el nombre de su marido José Bruno Ortiz. «Churro era mi primer amor», agrega la viuda alegre. Dominga y José trabajaron arduo para criar a sus casi dos decenas de hijos. !Les amás a tus hijos! «Es posible», expresó Dominga. Ella hasta los 49 años respiró a ritmo de embarazos. Sus hijos ya adultos bromean que su madre usó «toda su maquinaria». El 12 de agosto de 1961 nacía Claudio. Dominga estaba sola cuando su hijo se escurría de sus entrañas. «Yo nomás corté el cordón. Mostrale tu ombligo, Claudio», sonríe.

Criar 18 hijos fue un desafío diario. En el intento Dominga se dedicó al cultivo de mandioca, maíz, mamones, piña, melón y sandía para ayudar a Don José. La mamá cuenta que cuando cuatro de sus hijos iban a la escuela de mañana, al regresar a casa se sacaban el guardapolvo para los otros cuatro hijos que acudían por la tarde se pudieran vestir. Con los años abrió un almacén en el que vendía yerba, sal, azúcar, galleta y fideo. La tienda «18 hermanos» ahora está a cargo de Eva, la hija número 16.

Las circunstancias de la vida hicieron que Dominga participara del entierro de sus hijos Francisco y Benjamín. Sin embargo, celebra que todavía tiene cerca a una decena de ellos, salvo a sus tres hijas que migraron al exterior. Irma trabaja en España y Otilia y Vicenta en Argentina. «Las extraño», confiesa.

Marcelina su hija quiere mucho a su mamá. «Mi papá vino de la Revolución del 47 y mi mamá le atacó», ironizan sus hijos mientras la rodean con afecto a la mujer que dice que jamás conoció lo que es un anticonceptivo y que resume la maternidad en una palabra: felicidad.

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