Tata Martino, la personificación del fracaso

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Gerardo “Tata” Martino, entrenador del Barcelona, fue la máxima expresión del fracaso en una temporada en la que el Atlético Madrid ganó la Liga española sin que el técnico pudiera evitarlo tras firmar un fin de ciclo definitivo para el Barça y encima fuera de la Champions.

Los éxitos arrolladores del Barcelona se terminaron de apagar después de una época que será muy difícil que pueda repetirse en el club catalán. 

La salida de Pep Guardiola, con un reguero de títulos indescriptible, aún dejó una resaca que pudo aprovechar el malogrado Tito Vilanova y su Liga de los cien puntos en la que pudieron verse algunas grietas que acabaron por resquebrajarse en la “era Martino”.

El técnico argentino, criticado casi desde el principio, no pudo dar ningún título a un club en el que los escándalos estuvieron a la orden del día y no crearon la estabilidad necesaria a una generación inigualable en plena caída libre.

La salida del presidente Sandro Rosell por las irregularidades en el fichaje de Neymar; el irregular rendimiento del brasileño tras pagar un precio astronómico por él al Santos; la presencia de Lionel Messi en los juzgados con sus líos con Hacienda; el bajo rendimiento del argentino a lo largo del año; o el desgraciado fallecimiento de Tito Vilanova, supusieron una carga muy fuerte que minaron al Barcelona, desde donde señalaron a Martino como la cabeza de turco para iniciar una nueva era a partir del verano.

Martino tuvo en sus manos la Copa del Rey, pero la perdió en el minuto 85 con el gol del madridista Gareth Bale. También estuvo cerca de la Liga, pero no fue capaz de ganar al Atlético en el último partido que le podría haber dado el título. Y en la Liga de Campeones se estrelló en los cuartos de final, también contra el cuadro rojiblanco. Por todo ello, y por un año extraño e incomodo, Martino anunció su marcha cuando acabó la temporada.

Tal vez fue el fracaso más sonado después de un curso en el que el Real Madrid, campeón de Copa, tiró por la borda el título de Liga en un final desastroso con el que cedió en bandeja el campeonato al Atlético.

Los empates consecutivos ante Valencia y Valladolid y la derrota en Vigo contra el Celta retrataron a un equipo que, como el Barcelona, no triunfó en el torneo de la regularidad. Una derrota o una victoria en la final de la Liga de Campeones pondrá nota a Carlo Ancelotti y a sus hombres. La línea entre el éxito y el fracaso será muy fina.

Pero no todo es Real Madrid y Barcelona. Ellos no fueron los únicos que no cumplieron con lo estipulado por sus clubes. Otros nombres y otros equipos se unen a la lista de fracasos del año, en la que no sólo Martino es el protagonista.

Es el caso del entrenador serbio Miroslav Djukic, destituido durante la temporada en el Valencia, incapaz de mantener un rumbo regular durante toda una campaña en la que culminó el curso en la octava plaza, fuera de Europa.

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