Persiste mecanismo de enganche, ahora con la marihuana

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Los campesinos dejaron de cultivar marihuana como medio de subsistencia y se convirtieron en empleados de los narcotraficantes, víctimas del mecanismo de enganche que surgió ya en la época colonial. El ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Luis Rojas, lo describe como un «sistema perverso».

Rojas explicó que anteriormente el campesino pobre era propietario del cultivo de marihuana como medio de subsistencia, pero se llegó a un nivel industrial de producción a gran escala, en que los labriegos se convirtieron en empleados. «El campesino mboriahu (pobre) sigue siendo mboriahu pero ya empleado de esta industria del cannabis, liderada por estructuras criminales asentadas no precisamente en nuestro país», precisó en comunicación con Radio Monumental AM.

El 80% de la producción va a Brasil, donde también quedan los ingresos que genera la comercialización de la droga. De acuerdo al secretario de Estado, tiene una rentabilidad altísima y ya no es el cultivo de subsistencia que se conocía antes, por eso se cambió el enfoque de ataque a este ilícito.

Anteriormente se buscaban los cultivos y caían detenidos, que en realidad eran los cuidadores de cultivos,  se trataba de campesinos jornaleros que cobraban entre G. 20.000 y G. 30.000 por día que les sirve para pagar sus deudas con el «patrón». «Se podría eventualmente llenar las cárceles con campesinos mboriahu, víctimas de este sistema perverso», sentenció Rojas, quien el jueves participó de un operativo que dio con centros de acopio de un nivel industrial.

Comentó que los financistas del narcotráfico también provene de bienes materiales a los labriegos, pero sobrevaluados, por ejemplo una motocicleta, por encima de su valor. Esto ocasiona que el campesino trabaje apenas para pagar el anticipo de la deuda y al mismo tiempo permanezca sometido a la actividad.

Este sistema se trata de un mecanismo de enganche que ya se utilizaba en el «Paraguay colonial», en que la mano de obra indígena no bastaba para los trabajos en los yerbales, más aun con la alta tasa de mortalidad, debido a la sobreexplotación, cambio del régimen alimentario y aparición de enfermedades, según refiere el libro Vagos, Pobres y Soldados, de la politóloga Milda Rivarola.

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